Martes, Octubre 27, 2009
Un día cualquiera, estamos en otoño y las hojas empiezan a amontonarse en las aceras, dejando desnudos a los árboles a los que pertenecían. Una fina niebla lo cubría todo esta mañana, su olor me ha encantado y me ha traído recuerdos de mi adolescencia, es un olor a húmedo pero sin hongos, un olor en cierto modo purificador. La niebla lo cambia todo, de pronto la rutina se aparca y el recorrido de cada día se vuelve diferente, las distancias se desdibujan y la percepción de las cosas se transforma.
Alguien ha dicho ‘hoy hará calor también’, yo espero que no mucho, estoy deseando que el frío lo cambie definitivamente todo.
1 comentario:
Que bonito.Es una maravilla que los olores y la vista nos lleven a ese estado de maximo climax.
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